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San Miguel de Tucumán

Ayuno sexual: la curiosa práctica que promueve Andrea Rincón

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«Tener una pareja para mí era 80% sexo y 20% afecto, lo cual me trajo muchos problemas», explicó en un adelanto del primer episodio del podcast «Las cosas que no salieron como querías», ciclo que encabeza junto a sus amigas Ana Paula Dutil y las hermanas Rosario y Julieta Ortega.

Con su característica franqueza, Rincón describió cada uno de los hábitos que eliminó al comenzar este particular ayuno: «Alcohol, fuera; cigarrillo, fuera; y, por último, sexo, fuera». Ante la atención de sus amigas, compartió que al principio no fue tarea fácil.

Las estrategias para lograrlo fueron variadas: «Primero pusimos almohadas para dividirnos, luego empezamos a dormir vestidos. Pero no funcionó. Hasta que finalmente dijimos ‘bueno, tú duermes abajo'».

La artista incluso mencionó que consideraron atarse para lograrlo. Sin embargo, una vez que alcanzaron su objetivo, todo fue un éxito y trajo beneficios: «Nuestra relación se fortaleció. Era algo que desconocía». Para ella, el motivo detrás de esta drástica transformación en la relación fue claro: «El porcentaje comenzó a cambiar».

¿Qué es el ayuno sexual?

«El ayuno sexual es el período de tiempo en el que una pareja acuerda abstenerse de tener relaciones sexuales», explicó el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin a Clarín. Los límites pueden ser difusos, pero se establecen con el consenso de ambas partes.

El especialista señaló que hoy en día muchas parejas practican el ayuno sexual con la esperanza de redirigir su deseo hacia otras actividades, con la expectativa de que la distancia física y el paso del tiempo generen un aumento en el deseo sexual. Lo que buscan, agregó, es una especie de «explosión» cuando vuelven a estar juntos físicamente.

¿Qué implica esto? El médico indicó que existen diversas formas de llevar a cabo esta técnica, como «sin ningún contacto sexual, con masturbación mutua, sin penetración o con prácticas como sexo oral pero sin penetración».

En este contexto, Ghedin mencionó el concepto de coitocentrismo, que considera obsoleto y que limita la sexualidad y el placer al coito. «Muchas personas creen que el ayuno sexual solo se refiere a dejar la penetración y optar por otras formas de erotismo, como si el sexo fuera exclusivamente el coito y el resto fuera simplemente una antesala». La penetración no debería ser una obligación, ni la única ni necesariamente la mejor forma de sexualidad para todos.

A pesar de su popularidad, el médico aclaró que «en sexología no existe ninguna terapia respaldada científicamente que recomiende esta práctica para aumentar el deseo sexual». Sin embargo, si las parejas deciden llevar a cabo esta propuesta, su recomendación es que «no dejen de tocarse, expresarse afecto con caricias o besos; en otras palabras, mantener la sensualidad abierta a los estímulos».

«No creo que la abstinencia total produzca resultados; de hecho, en mi consulta, las parejas mencionan dificultades para volver a conectarse cuando han estado separadas durante un tiempo. Los cuerpos que se alejan se enfrían, es como si los canales de sensibilidad, afecto y sensualidad se cerraran antes de resistirse a abrirse», concluyó el sexólogo.

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